martes, 21 de julio de 2009

la maternidad: más allá de la función.

Cuando decidí ser madre, -lo que no fue una directiva racional sino una construcción singular en cada momento- me dí cuenta de que podía conformar un vínculo personal con cada uno de mis hijos.
La función materna se transforma por ello en algo más rico, más profundo y gratificante., que el ejercicio eficaz de acompañar a un ser dependiente.
La función materna como responsabilidad de acompañar y atender a un niño, lo que se denomina crianza comprende, abarca si lo deseamos la consolidación paulatina de un vínculo, teñido de expectativas, mandatos, deseos, particularidades personales, falencias...en síntesis hablamos de un vínculo humano.
La función materna, esto, de ser intérprete de un niño que aún no habla, esto de sostenerlo, de mostrarle la contención afectiva de un cuerpo, puede cumplirse casi sin sentir demasiado y por lo tanto sin establecer vínculos seguros, vínculos humanos .
Pasado ese período de dependencia real de la madre comienza a vislumbrarse el vínculo que pudimos establecer.